Toni Kroos con espacio, Leo Messi frente a la intemperie

Lo que se preveía podía ser el Clásico más descafeinado en años, terminó por dejarnos noventa minutos que sirven para reforzar a ambos equipos, así como para mostrar, una vez más, sus numerosas carencias en según qué contextos.

Zinedine Zidane apostó, después de muchos meses, por ese once tipo que lo encumbró en sus primeros meses al frente del Real Madrid. Con Casemiro, Toni Kroos y Luka Modric en el centro del campo, y Cristiano Ronaldo, Gareth Bale y Karim Benzema en la punta de ataque, dibujó un 4-3-3 tan descarado en ataque, como inexistente en defensa, debido a la continua marca del galés sobre Jordi Alba en busca de evitar sus continuas llegadas y la famosa diagonal forjada por Messi desde el costado contrario. Y aunque la clave táctica pudo estar en las figuras ofensivas del Real Madrid, acabó estando, durante cuarenta y cinco minutos, en el vacío del esquema blaugrana. Con Coutinho relegado al interior derecho, y tapándose por momentos con Leo y Rakitic, fue Toni Kroos quien encontró el espacio para que el partido se jugara a lo que él quería. En salida de balón, en ataque estático e, incluso, en transición bajo conducción. Dominó como pocos son capaces, y lo hizo para desdibujar del campo cualquier idea que pudiera tener Ernesto Valverde para sus jugadores. Ese espacio que generaban una y otra vez Rakitic – Coutinho se convirtió en la principal vía de escape del conjunto blanco ante la presión del conjunto culé y, a su vez, en la principal vía de ataque con un Karim Benzema especialmente entonado y con un Cristiano, como no, imponente en el Camp Nou.

Sin el espacio a la espalda de Rakitic, se creó el espacio a la espalda de Casemiro

Y por complicado que pueda resultar de entender, fue desde la superioridad numérica desde donde el Real Madrid perdió el espacio de acción y, con la salida de Cristiano, prácticamente todo su peligro. Juntó Ernesto dos líneas de cuatro para descolgar a Leo Messi y Luis Suárez, y con el conjunto blanco asentado, casi a tiempo total, en campo contrario, fueron estos quienes comenzaron a aprovechar los espacios. Y claro, en un contexto tan desfavorable, con Toni Kroos y Luka Modric monopolizando el juego, fue el argentino quien volvió a aparecer, sin necesitar más que una oportunidad para firmar. A la espalda de Casemiro, y encarando de frente tanto a Ramos como a Varane, como más le gusta, aunque en esta ocasión fuera de dentro para fuera, lo que, incluso a él, le acabó penalizando.

Dos figuras destacaron, dos momentos y en dos espacios diferentes, pero que sirven para reforzar a un Real Madrid que se vio muy superior, que se sintió un nivel por encima y que ya tiene la mirada puesta en Kiev, y a un Barça que está un paso más cerca de firmar una liga prácticamente perfecta. Una liga que, a falta de tres partidos, puede cerrar imbatido.

Redactado para Garrincha Magazine

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