Sobre el tiempo y su certeza

Ese carácter sosegado, la tranquilidad desprendida en cada una de las palabras que, no solo sirvieron para convencer al público en general, sino que lograron convencer a sus hombres en particular. El acento francés que firmó la Novena, aprendió con la Décima y trajo la Undécima. En un mar bañado por la tempestad, fue capaz, contra todo pronóstico, de llevar el barco a buen puerto. Eso se esperaba de Zinedine Zidane, y así lo confirmó el paso del tiempo, juez inequívoco en las situaciones más complejas. Acabó siendo, tras largos meses, algo que parecía una utopía, pues no fue el Real Madrid de Cristiano, ni lo fue tampoco de Sergio Ramos, ni de Luka Modric o Isco Alarcón. Acabó siendo el Real Madrid de todos ellos y de hasta diecinueve jugadores más, acabó siendo el Real Madrid de Zinedine Zidane.

Una gestión que llevó a destacar la figura de todos como una sola.

Analizar las claves que llevaron a este Real Madrid a levantar su trigésimo tercer título liguero, sin ser complicado, tampoco sería breve. La importancia de la profundidad y generación de Marcelo y Carvajal, el bloque defensivo ligado a la figura de Casemiro, las heroicidades de Sergio Ramos, el dominio de Toni Kroos y Luka Modric, el último mes de Keylor Navas y la mera presencia, otro año más, de Cristiano Ronaldo. Un plan A autosuficiente a la par que contundente y que, además, se vio acompañado por un fantástico plan B. La consagración de Nacho, la verticalidad de Mateo Kovacic, la irrupción de Marco Asensio, la perseverancia de Álvaro Morata y, por supuesto, la magia de Isco Alarcón. Un porcentaje de activación de la plantilla que nunca antes, posiblemente, se había podido disfrutar en el Santiago Bernabéu, escenario principal de tal hazaña.

El componente emocional sobrepasó el técnico y táctico.

Y es que, las dudas generadas en tantas noches desde su llegada, la falta de historial y de, en varias ocasiones, recursos, no fue impedimento para que el técnico francés se valiera de su principal y más importante arma. Hizo creer a un grupo de estrellas, de trabajar por el equipo, de pelear cada minuto por corto que pudiera parecer para algunos. Si la Copa de Europa levantada el año pasado se sirvió gracias a las individualidades, este año la Liga ha llegado gracias la unión y trabajo por un mismo objetivo. Y al final, lo que parecía una odisea a la deriva, terminó por confirmarse con el tiempo. Un tiempo que no falla y cuya certeza, a fin y al cabo, es absoluta. Eso es, ha sido, y será, el Real Madrid de Zinedine Zidane. Un equipo que pasará a la historia.

Imagen: Octavio Passos – Getty Images

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