Lo que pudo ser, pero nunca fue

Manuel Gómez

Quizás fue ese aroma tan Mesut Özil que desprendía a primera vista, o quizás su ritmo y alegría colombiana. En verdad, no lo sé y, por lo que parece, no llegaré a saberlo. Tras la conquista de la Décima, James desembarcó en Chamartín con ganas de comerse la capital del fútbol. Una notable temporada en el Mónaco y un gran Mundial le respaldaban, aunque lo que sonara, a oídos de la prensa, fuera algo totalmente ajeno a lo futbolístico. Las comparaciones siempre son odiosas, y a él le tocó lidiar con una bastante complicada, pues la figura de Ángel Di María en 2014 había sido superlativa, pero lejos de amedrentarse, siguió de cara, a base de trabajo y logrando, al final, su primer objetivo.

En el 4-4-2 de Carlo Ancelotti, James pudo brillar con luz propia.

La casi habitual ausencia de una de las figuras de la BBC, especialmente la de Gareth Bale, acabó por modificar el planteamiento inicial de Carlo, derivando en el ya conocido 4-4-2 de los centrocampistas, principal responsable de aquellas 22 victorias consecutivas. Junto a Toni Kroos, Luka Modric e Isco Alarcón, James formó parte de lo que pudo haber sido, aunque al final no fue. Su desparpajo con el balón y la facilidad para generar de su pierna izquierda le hacían una pieza no única, pero sí muy exclusiva en Europa. Aunque, como muchas otras, esa historia que tan bien había comenzado, acabó por tornarse gris y oscura debido a las lesiones y, en consecuencia, forzó la salida de Carletto para dar paso a la llegada de Rafael Benítez. Ante un estilo contrapuesto, la decadencia comenzó su firme e impasible paso. La entrada fija de Casemiro en el once blanco no hizo más que empeorar la situación del colombiano que vio como sus opciones, ligadas al bajo momento de forma por el que pasaba, acababan por sacarle del once.

La llegada de Zinedine Zidane no fue suficiente.

Ni siquiera la llegada del técnico francés, aliciente suficiente para casi cualquiera, fue capaz de darle vuelta a esa situación de desidia en la que había caído James. Un primer año relegado por la BBC, y un segundo en el que, hasta este final de temporada, no ha vuelto a brillar. Pero pese a que el dicho dice que nunca es demasiado tarde, esta vez parece que sí lo es. Su sustitución sonó a despedida el pasado domingo, ovacionado por un público que le vio en su mejor momento y el cual, gran parte, siguió creyendo hasta que, por fin, la historia llegó a su fin. Ese aroma que desprendió en su llegada, fue el mismo con el que puede marcharse, aquel que dejó Mesut de lo que pudo haber sido pero que, al final, no pudo ser.

Imagen: Aitor Alcalde – Getty Images.

Redactado para Garrincha Magazine.

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