La última fragancia europea del Vicente Calderón

Manuel Gómez

El último derbi que podrá disfrutar el Vicente Calderón llega con ese aroma especial de cita importante, de, sin duda, lo que puede ser una cita para el recuerdo. En el mejor escenario, como es Europa, y con todos los focos centrados sobre él, pese al contexto adverso que podría suponer lo visto hace apenas una semana en el Santiago Bernabéu. Cosas del destino, por justificarlo de alguna manera, el último partido del equipo de Diego Pablo Simeone en este escenario será, posiblemente, totalmente opuesto a lo vivido durante estos últimos años, por regla general, a orillas del Manzanares.

El repliegue bajo el 4-4-2 visto en la ida ya no sirve, y el Cholo tendrá que arriesgar. Esa transición tan directa tendrá que verse acompañado de un juego vertical, incisivo y, sobre todo, de mucho ritmo. De ahí que los nombres más sonados sean los de siempre destacando, como no, a Antoine Griezmann. Si el peso del conjunto rojiblanco recae en una figura, sin duda es en la suya.

La figura de Gabi, pese a que pueda sonar extraño, remarca su importancia.

Eso sí, el Atlético de Simeone no solo tiene que pensar en un buen ataque, sino en una gran defensa. Para ello, y viendo los precedentes, la presión alta parece una premisa clara. Ahí es donde la figura de Gabi, director de esta presión entra en escena, recalcando, además, una figura, pero no precisamente rojiblanca. Una buena presión se caracteriza, entre otras cosas, por realizarse en el momento adecuado, a tiempo y, sobre todo, priorizando figuras de debilidad rival. Y es en la figura de Casemiro donde el Atleti tendrá que hacer especial hincapié para presionar, de una manera efectiva, la salida de balón blanca.

Por supuesto, el plan de Zinedine Zidane se torna casi opuesto a lo que puede proponer el Atleti. A tenor de esa posible presión intensa, dos factores secuenciales en el tempo que pueda llevar el partido: un bloque muy sólido y solvente los primeros minutos, para evitar los primeros y, posiblemente, más potentes envites y, segundo, tranquilidad con el balón. Por suerte para el técnico francés, cuenta con dos piezas que de esto último entienden un poco y, para mayores, con un jugador que destaca en las dos: Sergio Ramos. Seguridad tanto en la defensa como en ese primer pase para que, después, Toni Kroos e Isco jueguen con el ritmo de partido, reduciéndolo en momentos críticos, y acelerándolo cuando se generen espacios.

Sergio Ramos, Toni Kroos e Isco Alarcón son el temple de este Madrid.

No es raro destacar estas figuras en las últimas semanas, es más, seguramente sea lo más normal, con permiso de Cristiano, pero es que su importancia en un contexto de cierta ventaja suma adeptos cada minuto que pasa y cada balón que toca. El fútbol, como todo deporte, dispone de un ritmo que se impone en cada partido, que denota el devenir del mismo y que, normalmente, marca las diferencias. Porque finalizar un año más en la final de la Champions conlleva tener un plan, el Real Madrid tiene uno y, más importante aún, tiene las piezas más capacitadas para llevarlo a cabo.

Imagen:  Óscar del Pozo – AFP/Getty Images.

Redactado para Garrincha Magazine.

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