Marcus Rashford en Balaídos

Manuel Gómez

No pudo el Celta de Vigo con un Manchester United tremendamente preparado y que, sin sorpresa para nadie, llegó a Balaídos con las ideas muy claras. Ni siquiera la anarquía autoimpuesta por el equipo de Eduardo Berizzo pudo romper los esquemas de un José Mourinho que, una vez más, ganó el duelo de las pizarras. Para ello, optó por uno de los planes que más veces a ejecutado y qué mejores resultados le ha dado: presión, repliegue y salida rápida. Bajo esa premisa, y ordenado en su clásico 4-2-3-1 -con algunas variantes tácticas- logró sobrepasar el 4-4-1-1 que alineó Berizzo en busca de un mayor control.

José Mourinho ideó un plan que sus jugadores interpretaron a la perfección.

El plan de José se basó en varios aspectos, cada uno de ellos llevado a cabo con la mayor precisión posible por sus hombres, desencadenando en una notable superioridad durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Sin balón, el esquema tornaba sobre un 4-3-3 con Marouane Fellaini reforzando la zona de mediocentros, mientras que, en transición ofensiva, el jugador belga quedaba totalmente liberado, alargando así al máximo a su equipo. Por otro lado, Paul Pogba también se desprendía en mayor medida de la habitual de un Ander Herrera encargado del primer y, en muchos casos, último pase. La idea en sí, era poder lanzar a sus tres hombres más adelantados con espacios por delante, cargando las segundas jugadas, en la medida de lo posible, con dos de sus figuras más llegadoras desde segunda línea. Gracias a la figura de Marcus Rashford, el plan salió bien, y no solo por el tanto que marcaría posteriormente de falta, sino por su generación constante de peligro ante la portería de un Sergio Álvarez que mantuvo todo lo que pudo a su equipo vivo. El joven delantero inglés, como ayer hiciera Kylian Mbappé, de dio a conocer gracias a su primera gran noche europea, pese a que la Europa League no es el mayor escenario posible. Constantes desmarques, rupturas y desbordes, engalonados por una velocidad al alcance de muy pocos y remarcados por un golpe fantástico.

El Celta echó en falta lo que tantas otras veces ha bordado: el desborde de sus jugadores más desequilibrantes.

El conjunto vigués, con Radoja y Pablo Hernández en el doble pivote, Daniel Wass en derecha, Pione Sisto en izquierda, y Iago Aspas junto a John Guidetti en ataque, no solo no fue capaz de combinar con peligro, sino que tampoco supo desbordar. La presión del United, donde destacó el francés Pogba, hizo demasiado daño al Celta, y es que,durante más de cuarenta y cinco minutos, a penas inquietó la portería de Sergio Romero. Iago Aspas no encontraba espacios y Pione Sisto, segundo hombre más desequilibrante, no fue capaz de desbordar a Valencia en el costado izquierdo. Es por eso que se abusó de la combinación, una combinación que necesitaba de asentamiento en campo rival para intentar fructificar, pero que suponía que, con cada pérdida, el United se plantase en área rival. Y una vez asumido el riesgo por Berizzo y sus hombres, el plan de Mourinho se sintió victorioso, pese a la falta de acierto en el último momento. Apenas generó peligro el Celta, mientras que el United pudo haberse ido con una renta mucho mayor, pero sin ser así, la eliminatoria queda abierta para una vuelta que se promete apasionada en el Teatro de los Sueños.

Imagen: Octavio Passos – Getty Images.

Redactado para Garrincha Magazine.

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