A pesar de Kylian Mbappé

Manuel Gómez

Fue la Juventus la que puso pie y medio en la final de Cardiff y, pese a dominar en todo momento, no fue la principal noticia de la noche. Kylian Mbappé, a sus 18 años, confirmó, sin duda alguna, el portento de futbolista que es y que puede llegar a ser. Ante la baja de Sami Khedira, Massimiliano Allegri optaba por volver a la Juventus más clásica, rescatando ese 5-3-2 que tan buenos resultados había cosechado y priorizando, como viene siendo habitual, el orden táctico en fase defensiva.

Eso sí, la entrada de Claudio Marchisio no solo suponía un cambio de cromos en el once italiano, sino que daba paso a la vuelta de Andrea Barzagli como central derecho, y dejaba en el banco Juan Guillermo Cuadrado. El cambio de esquema no solo reforzó esa zona habitada por Radamel Falcao y Kylian Mbappé, sino que dio libertad a sus dos laterales, lo que supuso otra exhibición de Dani Alves y, por momentos, de Paulo Dybala.

Ante la ausencia de los laterales del Mónaco, Allegri buscó profundizar por los costados.

Leonardo Jardim, por su parte, mantuvo ese 4-4-2 característico del Mónaco, pero con cambio de fichas debido a la ausencia de sus dos laterales titulares. Esto, que a priori se tornaba como un problema importante, terminó por ser decisivo, y es que, con la libertad de la que disfrutaban Dani Alves y Alex Sandro, el Mónaco sufrió demasiado en el juego exterior. Y su principal baza, que se basaba en una de las duplas más peligrosas hoy en día, no fue suficiente para condicionar a una Juventus que no duda en lo que hace, pues en lo que propone, tiene a los mejores. Todo esto, que no habla especialmente bien del Mónaco, sí que lo hace de una figura, la de Kylian Mbappé. Tras unos primeros minutos de dominio total juventino, el joven francés consiguió lo que no habían hecho anteriormente ni Leo Messi, ni Luis Suárez, ni Neymar: intimidar de verdad el muro defensivo capitaneado por Gianluigi Buffon, y escoltado por Leonardo Bonucci, Andrea Barzagli y Giorgio Chiellini. Cada balón que pasaba por sus pies obligaba a recular, más de lo normal, al trío de centrales. Pero no fue suficiente, y es que esta Juventus está diseñada para competir a un nivel excelso.

Desde Dani Alves hasta Gonzalo Higuaín.

Cuando más controlado tenía el partido la Juventus, apareció Mbappé, y cuando más peligro estaba logrando crear este, lo hizo Dani Alves. Pasarán los años, pero el costado diestro que sienta la presencia del brasileño seguirá siendo especial, y así lo demostró otra vez esta noche, dominando una y otra vez su zona de presencia, y regalando dos goles a otro de los triunfadores de la noche: Gonzalo Higuaín. El argentino, tan criticado en estas noches especiales que hacen ensalzar a diversas figuras, y hunden a tantas otras, por fin pudo brillar, cerrando una actuación grupal de su equipo, una vez más, sobresaliente. Eso sí, ni los primeros minutos del segundo tiempo donde Kylian volvió a insistir, la defensa de la Juventus cedió su postura, ni cuando más roto se encontraba el encuentro, Miralem Pjanić pareció desaparecer, ni Mario Mandžukić en sus tareas defensivas sobre Bernardo Silva desistió. Hablamos, quizás, de una de esas grandes actuaciones que presenta, si no lo había hecho ya -que en este caso sí- la candidatura oficial de la Juventus para aspirar al título más importante de cada año.

Imagen: Boris Horvat – AFP / Getty Images

Redactado para Garrincha Magazine

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