Al ritmo de Karim Benzema

Manuel Gómez

Partiendo de 9, como es habitual, pero transitando por donde él quiso, como él quiso y asociándose con quién quiso. Así se puede resumir el partido de Karim Benzema ante el Deportivo Alavés y, posiblemente, ante cualquier rival que se haya enfrentado al Real Madrid en las últimas semanas. Se lo nota tranquilo y feliz al delantero francés que, una vez más, y ya he perdido la cuenta, volvió a reivindicarse. No será el delantero más goleador, ni más luchador que verán vuestros ojos, tampoco voy a decir que será el mejor, porque posiblemente mentiría, pero con casi total seguridad, será uno de los más especiales.

Si Karim Benzema está bien, el Real Madrid disfruta.

Como bien ocurre con una gran mayoría de grandes artistas, sus obras son difíciles de comprender. Karim no juega para marcar, y en el fútbol moderno eso, en un delantero, es lo principal. Desde su llegada al club blanco, por suerte, contó con el mejor aliado posible: Cristiano Ronaldo. Mientras el francés se dedicaba a jugar, el luso cumplía -y con creces- con las labores goleadoras, lo que siempre le ha restado un poco de peso en su asignación de ariete. Pero los años pasan, y Cristiano, como cualquiera, lo acusa, lo que ha llevado a asumir galones al francés ante las numerosas ausencias de Gareth Bale. Pues bien, tras unos meses de dudas, y de un rendimiento muy por debajo del esperado, por fin hemos vuelto a ver al mejor Karim.

El 4-3-3 de Zidane tiene un claro déficit: el juego entre líneas. Con Casemiro, Kroos y Modric, las transiciones pecan de horizontalidad, la BBC queda excluida, y el ritmo tiende a reducirse facilitando las labores defensivas rivales. Es ahí cuando aparece la figura del francés y el rol actual de Cristiano, que entiende a la perfección los movimientos del francés. Al 9 le gusta el balón, participar y producir, y lo que esto produce en el rival: desorden. La generación de espacios se pudo ver y disfrutar ante el muro de Mauricio Pellegrino, que no supo pararlo. Las transiciones se volvieron verticales, los movimientos se aceleraron al ritmo que imponía el francés y, encima, cuando se vio con una ocasión clara, no perdonó. Con la ayuda de un gran Isco y de un muy buen Kroos, Karim pudo flotar en diferentes alturas, desordenando todo lo que pasaba a su alrededor para que Cristiano hiciera acto de presencia. A la cita solo faltaron Bale, demasiado encerrado en el costado diestro, y Luka Modric, que mostró una de las imágenes más pobres que se le recuerdan.

Pero la cita no fue para quedarse con lo negativo, sino más bien con lo positivo, y es que si Karim Benzema mantiene el nivel en este tramo final de la temporada, no hay mejor aliado que él para lograr el principal objetivo: la Champions League. Un jugador diferente, un delantero de lo más peculiar, pero a la vez una estrella como pocas del fútbol actual. Karim entiende el fútbol como pocos, y eso es determinante si está bien.

Imagen: Denis Doyle – Getty Images

Redactado para Garrincha Magazine

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