Manu Trigueros: opositó en Segunda, triunfa en Primera

A Manu Trigueros la vocación de enseñar le viene de casa. Hijo de dos profesores, parece que lo que de verdad le gusta al centrocampista de Talavera de la Reina es dar lecciones, bien sea de Matemáticas o Lengua en el colegio, o bien de fútbol sobre el césped del Estadio de la Cerámica. Antes de adquirir su nuevo nombre, El Madrigal ya fue escenario y testigo de muchas lecciones balompédicas de un jugador que llegó desde el filial para maravillar a todos y hacerse con un hueco fijo en un centro del campo habitado por jugadores internacionales de la talla de Bruno Soriano o del gran Marcos Senna.

El Villarreal decidió fichar a Trigueros en 2011, cuando quedó libre después de jugar en el Murcia, y esta fue una de las mejores decisiones que ha tomado el Submarino Amarillo en los últimos años. El joven centrocampista recaló en el filial y le bastó temporada y media para ganarse su ficha con el primer equipo. Por desgracia (o por suerte), el Villarreal descendió a Segunda División la temporada anterior, y Manu Trigueros se vio obligado a mostrar su valía en la categoría de plata.

Desde sus comienzos Manu Trigueros ya destacó en el Villarreal.

Esto no fue un problema para él, y con apenas 21 años supo convencer primero a Julio Velázquez y después a Marcelino de que tenía algo que decir en el presente y en el futuro del club. Durante aquella temporada, hasta cinco mediocentros pasaron por las filas amarillas. Bruno Soriano, Marcos Senna Héctor Canteros y Farinós pusieron a prueba las habilidades del 14, y este acabó graduándose, y con buena nota. Nada menos que treinta y seis partidos, veintiuno de ellos como titular, sumando tres goles y dejando que el fútbol que derrochaba terminara inundando el césped de El Madrigal hasta calar en la afición grogueta, que terminó rendida al talento de su nuevo valor en el centro del campo.

Una vez superado el trámite que supuso la Segunda, la vuelta a la élite fue como la seda. En una categoría en la que el fútbol de terciopelo es más valorado, la calidad de Trigueros hizo el resto. Poco a poco fue ganando su puesto como complemento perfecto del gran capitán, y ahora es una pieza más importante si cabe. Si Manu Trigueros se graduó y opositó a crack en Segunda, la temporada 2016/2017, cuatro años después, está suponiendo la de su doctorado, alcanzando un nivel futbolístico nunca visto en sus botas hasta la fecha.

Junto a Bruno Soriano en la medular dominan los guiones de cada encuentro.

Su mejora en el posicionamiento y el trabajo defensivo, junto a sus dotes innatos de elaboración de juego y una llegada al área que hasta ahora había estado más oculta, han hecho de él un centrocampista total que aporta al Villarreal mucho más de lo que aportaría un simple organizador. El medio del campo amarillo es un seguro; si la pelota pasa por el 14 o por el 21, la jugada siempre mejora.

Lección tras lección, la vida personal y profesional de Manu Trigueros evoluciona a pasos agigantados. La progresividad en el crecimiento futbolístico que había mostrado hasta ahora se ha quedado atrás y ha dado paso a una explosión que salpica de buen fútbol cada balón que pasa por sus botas. Los aficionados del Villarreal lo agradecen profundamente y esperan que su centro del campo siga siendo como un aula para Manu Trigueros, donde este saque a relucir su vocación para dejar boquiabierto a su atento público, que siempre atiende a sus enseñanzas con absoluta admiración.

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