Adán, Rubén Castro y la importancia de dominar las áreas

Un equipo se hace fuerte cuando hace de sus necesidades una prioridad, y deja de lado el gustar a una afición que solo disfruta con la victoria, en busca de los tres puntos que alegran una jornada más. Pepe Mel, sabedor de ello, y buen conocedor del potencial máximo de su plantilla, tiene claro que lo importante, por mucho que se diga, es ganar.

La última vez que pasó por la Primera División Española – hace dos temporadas, que no hace tanto – se fue, o le echaron, con muy mal sabor de boca. El Betis, en descenso, no levantaba cabeza pese al buen juego desplegado. Hoy, tras casi dos años, el Betis se encuentra situado en mitad de tabla, y a pesar de no desplegar un “gran” juego, comienza a solventar encuentros por una vía sufrida, pero eficaz.

Parte de culpa, o más bien mucha, la tienen dos jugadores pilares de este Betis: Antonio Adán y Rubén Castro.

Mientras que el primero se está convirtiendo en héroe verdiblanco, jornada sí y jornada también; el segundo, en su segunda juventud a los 34 años, mantiene vivo al conjunto de Pepe Mel a base de generar peligro y, sobretodo, de anotar goles.

El Beticismo sabe que con Rubén y Adán, todo es mucho más sencillo

No nos engañemos, este Betis no convence, ni mucho menos; pero sin dominar el juego y sin generar tanto como el rival, rentabiliza mucho más cada ocasión.

Entretanto, Pepe busca dar con la tecla adecuada cambiando efectivos y probando variantes en el centro del campo, siendo Rubén Castro quien saca las castañas del fuego y carga con el equipo para llevarlo a campo contrario, evitando que quede encerrado en el propio. A su vez, en la zona baja, con una defensa poco sólida y bastante insegura, Adán se encarga de que su equipo mantenga la esperanza.

No es lo ideal, y lo admite el propio Mel, pero es lo efectivo y por el momento seguirá siendo el plan A.

Todo esto hace reflexionar y ayuda a entender mejor el fútbol de hoy en día. Tras el Barça de Guardiola, el ideal futbolístico pasaba por dominar el partido por medio de la posesión, despreciando en gran medida cualquier otro estilo en el que se pudiera renunciar a ella. Pese a ello, y a los hechos me remito, el factor diferencial no se encuentra en el centro del campo ni en el dominio del balón, se encuentra en cada una de las áreas.

Este Betis, sin un estilo definido, sin un juego marcando pautas claras en cada una de las fases de un encuentro, se sitúa “tranquilo” en la undécima posición, gracias a la superioridad de sus dos piezas principales en las zonas adecuadas.

El Betis de Pepe Mel no domina el juego, domina las áreas

Pasarán varios –quizás muchos- partidos antes de que el Betis encuentre esa muestra de identidad que lo diferencie e identifique, pero mientras Antonio Adán y Rubén Castro estén de dulce, la afición verdiblanca puede descansar tranquila, está en buenas manos; o mejor dicho, en buenos guantes y buenas botas.

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